viernes, 18 de diciembre de 2015

Las madrastras son un mito




Quienes son las madrastras? Normalmente relacionamos esta palabra con una especie de ser mitológico que odia a los niños, una bruja roba padres, destruye familias, que hace lo que sea por coartar la felicidad de un pequeño que odia, por el simple hecho de no haber nacido de su vientre.
Incluso, muchas de las princesas de los cuentos de Disney han sido acosadas por sus madrastras, y han tenido que huir como un conejito huye de un lobo feroz.

Muy pocas veces la gente se detiene a ver a la mujer que hay detrás del tétrico calificativo. Creo que, en muchos casos, efectivamente, hay mujeres intolerantes con la vida pasada de sus parejas y las consecuencias de la misma; pero en otros, se trata de verdaderas guerreras que armadas de valentía y paciencia, que a veces no tienen ni para ellas mismas, salen a tratar de levantar un mundo destruido y desolado por el que antes ha pasado una inclemente tormenta conocida como primer matrimonio.

Dicen que los desastres naturales mas terribles tienen nombre de mujer, pues yo creo que todos esos planes de los gobiernos y ongs para reconstruir áreas devastadas, también deberían tener nombre de mujer. Para nosotras, destruir es fácil, eso se logra de un solo soplo, pero construir es una tarea titánica. Digo, incluso Dios destruyó el mundo en un día, pero lo creo en siete!

Cuando llegas en "segundo lugar" a la vida de alguien, sin haber experimentado el propio matrimonio o la paternidad de la misma forma que tu pareja, es como llegar a un país de una cultura diferente, como si te mudaras de Las Vegas a la ciudad mas conservadora del Medio Oriente. Es un mundo completamente nuevo del que no se conoce mas que lo que dicen por ahí. 

Al llegar eres un forastero en toda la extensión de la palabra, tratas de aprender el idioma, los gestos, los nuevo valores de ese nuevo espacio con el fin de encajar de la mejor manera posible. En muchos casos la región a la que llegas está algo devastada  y debes empezar el proceso de reconstrucción, porque nadie vive ni quiere vivir en los escombros. Edificar y adaptarse al mismo tiempo es complicado y de hecho,creo que pocas lo logran en su totalidad. 

Mientras se levantan nuevas columnas, y se remodelan  los espacios vienen las dudas y los miedos; los miedos  a las equivocaciones, y las dudas sobre como comportarse con la pareja y con sus hij@s. Cómo saber que, sobre todo los niños, miran lo que construyes sin la percepción de que antes has derribado algo? Entrar en la vida de un niño es mucho mas difícil que entrar en la vida de un hombre.

 Pienso que ninguna mujer quiere ser vista como la mítica madrastra, por lo tanto, no hay que actuar de esa manera. No se trata de reemplazar el rol de madre, sino de de adoptar un nuevo papel; el de amiga, confidente, maestra, compañera de juegos. Sé que es difícil para las mujeres que atraviesan esta situación porque hay muchas dudas y temores al respecto, incluso creo que se experimenta cierto sentimiento de culpabilidad y cuestionamientos cuando, en algún momento, sientes que debes corregir al niño. Cómo lo haces sin que te odie, y sin parecer que te entrometes en tu crianza? No hay una receta perfecta para eso.

Muchas en estas circunstancias se sienten invisibles; y sí, en realidad pocos ven el esfuerzo real de mantener una relación en estos parámetros, por eso es tan mal utilizado el término "madrastra". Sentirse en contante observación y evaluación, medir cada gesto y cada palabra milimétricamente para no herir, pero sobre todo para conservar y engrandecer ese mundo que has decidido reconstruir, solo lo hacen las mujeres honestas y valientes, y ,posiblemente, quienes en algún momento enfrentamos esto, seamos mucho mas fuertes, maduras, y valiosas que cualquiera. 

Las madrastras son un mito. Son mujeres comunes y corrientes que cargan responsabilidades adicionales, miedos, inseguridades, pero sobre todo, cargan amor por sus propias convicciones y finalmente, es eso lo que las convierte en refundadoras de vidas y familias.


















jueves, 17 de diciembre de 2015

La receta para no "perder"

Siempre me he preguntado si el problema de muchas mujeres es que siguen un patrón de comportamiento con cada pareja que tienen. Porqué hay tantas mujeres que tienden a lanzarse al vacío en la mayoría de sus relaciones y porqué experimentan un sentimiento de pérdida cuando esta termina.? 


Cuando era niña, en cuarto o quinto grado, perdí la chompa del uniforme de deportes y estaba desesperada por encontrar, en el baúl de cosas perdidas, un reemplazo que me permitiera ir "completa" a la siguiente clase.  Es eso lo que experimentamos cuando alguien, sentimentalmente hablando, sale de nuestra vida ? No sentimos incompletas ? Queremos sentir que tenemos todo el equipo antes de salir a la calle que últimamente parece un campo de batalla lleno de parejas, unas reales, y otras formadas por evidente presión o compromisos externos al amor , niños, decepciones y matrimonios ?


Será que en muchos casos las mujeres, en realidad, usamos a los hombres como un arma de protección frente a todas las presiones silenciosas que se presentan en nuestras vidas ? Esta duda está basada en eso que nos enseñan las madres y las abuelas sobre la idea de que la mujer es quien tiene el poder de dirigir los destinos de su relación y sus familias post matrimonio. 


Las madres y abuelas han sido pilas de paciencia. Hace poco era inconcebible una familia sin la figura paterna y nuestras viejas aguantaban de todo: engaños, malos tratos, desprecios, etc por el "bien" de la familia. Nuestras madres, aunque, en menor cantidad, igual han tendido que armarse de valor frente a muchas circunstancias. Pero las nuevas generaciones, en el fondo no son tan diferentes. Aunque, en mucho menor grado, las mujeres de hoy también tenemos ese "gen", esa concepción de aguantar por "amor"; digo yo, si no fuese así, no existiría la premisa de que si te embarazas debes casarte o tratar de quedarte con ese hombre, o en su defecto exigirle que asuma sus responsabilidades como si la paternidad fuese un tema de dignidad y no de amor.  Será por ese sentimiento heredado y totalmente arcaico que conservamos las mujeres, que somos permisivas en muchos aspectos con nuestras parejas? por miedo a perder? por miedo a salir "desarmadas" a la guerra? 



Todo ese temor es, para mi, la duda continua de no encajar con las expectativas de la familia, de los amigos, de la pareja, etc. Creo que, por eso, en muchos casos, terminamos cediendo frente a prácticas, creencias y valores que no son los nuestros, y el problema está en que, a veces, creemos que "bajar la guardia" frente a determinadas situaciones es amor o se trata de la "fórmula del tira y afloja" de la que tanto se habla y que asegura ser la receta para llevar una relación feliz. 



Hablando desde la experiencia propia, pienso que ese sentimiento de haber "perdido" no es necesariamente relacionada con la persona que se va de tu rutina, sino que es una emoción cercana a la frustración de haber invertido un gran capital emocional en esa relación. Al final, como si se tratase de una empresa, uno hace un balance general para evaluar las ganancias, los daños, los muertos y heridos que quedan y, obviamente, cuando el resultado es negativo (mas egresos que ingresos) se siente la "pérdida". De lo contrario, y también lo digo por experiencia propia, no sentiríamos mayor angustia.



Tal vez la manera de no "perder" sea balancear lo que se entrega y lanzarse al vacío, si así se quiere, pero sin olvidar colocarse, antes, un arnés.




.